viernes, 21 de noviembre de 2008

Matemos a la aristocracia local

Para ser un cheto en "Biei" hay que cumplir una serie de requisitos. Tu apellido tiene que estar en el árbol genealógico de las familias patricias argentinas. Esas que eran propietarias de media provincia de San Juan o tres cuartas partes de Salta. Gente que en los primeros años en Buenos Aires tuvo esclavos, luego criados y siempre una muy extensa servidumbre. Tipos que se compraban hasta el cepillo de dientes en París y que no recuerdan que alguien, en la familia, haya trabajado alguna vez. Tengan mucha guita o se la hayan fumado toda jugando a los pingos, se les nota la clase y el acento cheto desde tres cuadras. Ellos son "la gente bien". Pueden decir (y de hecho así dividen al mundo) que son gente bien... bien garca, bien careta o alguno más leído que toda su tierra es mal habida gracias a la Ley de Enfiteusis. Como sea, si uno busca el prototipo del aristócrata argentino, es ése.

No obstante, nuestra ciudad tiene su propia aristocracia, para nada emparentada con aquella. El chetaje marplatense desciende directamente de tenderos gallegos. Tienen la prosapia del almacén de ramos generales, de la mueblería o de la juguetería. Imitan, claro está, algunos tips de sus pares porteños, pero en una versión tan pobre que da vergüenza. No son los bisnietos de un general de la Independencia, sino de un gallego que tenía corralón y ferretería, pero que se enriqueció vendiendo Durax. La descendencia en lugar de ir a la ópera al Colón, apoya al coro de la iglesia Pompeya. Y la matrona de la familia no estará en las Damas de Beneficencia, pero organiza la rifa del Materno. Imaginen que su mayor trascendencia en los últimos años se logró ¡cuando una representante de la última generación fue a un reality!

Qué quieren que les diga, cuando una mina cheta marplatense me esnobea (osa no darme pelota aunque sea fea como manolito) me dan ganas de reír: una cheta en serio la discriminaría más a ella que a mí que soy un italianito seco, pero al menos no me las doy de nada.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Son todos ratones producidos, grasas con plata, hijos o nietos de gallegos analfabetos, de italianos muertos de hambre o de turcos vende-beinetas que se abrieron paso a fuerza de trabajar, y que reniegan de su origen haciéndose los chetos con un aire de "te discrimino porque tengo más plata que vos".
Lo primero que se quieren comprar es una camioneta o una 4x4. De libros ni hablar.

Anónimo dijo...

No entiendo a quien se refieren: si a Fava, a Cabrales, a Tiriballi a García Goghi?

Anónimo dijo...

Por favor, ¡Matemos también a los que quieren parecerlo!
Alguien me comentó lo desagradable que le pareció la actitud del público argentino en la Davis, cantando "a estos brutos les tenemos que ganar". Pero resulta que entre ese público idiota que paga entradas carísimas, había unos cuantos que jamás jugaron al tenis; ni siquiera saben por dónde se agarra la raqueta, pero tenían que estar allí... para ver y ser vistos por el tilinguerío marplatense.
Hoy vi a dos nietos de un vasco bruto y analfabeto, conocidos por lo idiotas; dos grasas con un poco de plata (y mucho alarde) que hace pocos años se recibieron de abogados y ahora hablan con la papa en la boca y pagan una entrada carísima para estar allí, viendo algo de lo cual jamás entendieron.
¡¡Dan asco, muchachos!!

Matemos a los que pasean perros para cagar la vereda del vecino dijo...

Por favor publiquen esto:

"MATEMOS A LOS QUE SACAN LOS PERROS A CAGAR LA VEREDA DEL VECINO"

Cada vez que salgo a la calle tengo que andar esquivando soretes de perros o huellas de alguien que se tuvo que limpiar arrastrando la mierda por toda la vereda, y si camino pegadita a la pared, tengo que pisar el meo de los perros y llevarme la contaminación a mi casa.
Y eso por no mencionar la bronca que le tiene que dar al dueño de la casa cuya vereda acaban de cagar... que no tiene por qué limpiar la mierda de un perro que no es suyo!
Si, ya sé, ahora van a saltar los que pasean perros con la excusa de que "llevan una bolsita para juntar la mierda", pero esa no es excusa. Lo que tienen que llevar es también un balde con agua y lavandina y una escoba para limpiar la mierda que dejan si lo juntan con una bolsita (cosa que jamás hacen). O lo que es peor, van a saltar los garcas que dicen "Y... el perro tiene que hacer sus necesidades...".
¡Que el perro haga sus "necesidades" en tu casa, hijo de puta, y después que te cagó el piso de tu casa, ahí sacalo a pasear!!!
Y si vivís en un monoambiente lateral, no tengas perro.
En las veterinarias venden unas bandejas y unas piedritas que no son sólo para los gatos: también son para perros. ¡Que caguen ahí y no en la vereda que es de todos!

Anónimo dijo...

Yo no entiendo de donde sale lo de la papa en la boca, por qué hablan así? Cómo les viene el acento, por sangre o por ambiente? Pero bue, así como el correntino y el cordobés tienen cantito el cheto también. Pero el comentarista anterior tiene razón: la impostación del hablar cheto es lo menos de lo menos!

Anónimo dijo...

Uh! Ahí me perdí. No se quienes son los hijos abogados del gallego bruto.

Anónimo dijo...

El acento de papa en la boca ciertamente no viene por sangre ni por ambiente. Viene de la boludez. Viene de imitar en forma caricaturesca a otros idiotas que ellos creen que son chetos. Por ejemplo, la "ll" hay que pronunciarla tan suave como si fuera una especie de "ch" que casi no se pronuncia...

Anónimo dijo...

qué post mas soso... no se podian jugar con algunos nombres o mayor detalle? feisimo